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ASPECTO SOCIOCULTURAL DURANTE EL PROCESO

El objetivo de la acción antisubversiva de los militares era clara: no sólo se debía exterminar a los guerrilleros, sino que se debía acallar a la sociedad toda, mediante un bombardeo psicológico destinado a romper los lazos de solidaridad que unían a la sociedad para instalar el individualismo y el "sálvese quien pueda". Esto se logró mediante diversas acciones:
Desaparecidos: Mientras que la dictadura chilena tiraba al río a las víctimas del Estado terrorista para que todos los vieran, el proceso militar argentino inventó una nueva figura jurídica. La "desaparición" de una persona llevaba a sus familiares y amigos a una situación de incertidumbre, inacción y temor por lo que sus propias acciones pudieran causarle al detenido-desaparecido, en caso de que éste estuviese con vida. O sea, había temor a que la denuncia, la búsqueda y la movilización de sus seres queridos causaran daño al desaparecido, si este se encontraba con vida.
Programa económico de especulación y desindustrialización: Buscó romper con la tácita alianza de las clases medias con las bajas.

Represión cultural: Censura y promoción de la autocensura, quema de libros, violencia contra profesionales de relevancia social (periodistas, párrocos populares, psicólogos, abogados, educadores, escritores, actores, etc.).

El sistema educativo fue reformado para que encajara con el régimen y su programa: Listas de antecedentes en los ingresos a las facultades, represión en los establecimientos, modificación del sistema pedagógico, etc. Se prevenían "futuros subversivos" retrasando el aprendizaje de la lectoescritura hasta tercer grado (sólo "podían" aprender 13 letras por año) y prohibiendo la enseñanza de la teoría de los conjuntos en matemáticas. A los universitarios, demasiado grandes para reformarse, se los reprimía y exterminaba.
La inserción de "terror" es comentada por Victor de Gennaro en un debate organizado por el diario Página/12 con motivo del vigésimo aniversario del golpe militar: "[...] Hubo un proyecto sistemático de meternos el terror en cada célula, en cada hueso, para que no nos acordemos de lo fundamental que significa querer ser, con autodeterminación, defensores de un proyecto nacional y popular. Querían quebrarnos esa capacidad de construir lo nuestro, ese derecho que tenemos a ser poder en nuestro propio país. Había que quebrar esa capacidad, había que imponer un modelo económico, social y cultural del sálvese quien pueda. Para sobrevivir había que mentir, había que desconocer la identidad, el de al lado era un peligro, era alguien que comprometía, había que pensar nada más que en uno, como si esa fuera la opción."
No fue sólo miedo lo que provocó el individualismo, aunque este fue su ingrediente fundamental. La censura y la autocensura (se emitían avisos televisivos con la frase "El silencio es salud" como consigna) se combinaron con la nueva doctrina liberal impuesta desde el Estado. La ideología del "sálvese quien pueda" se acreditaba en el dinero fácil que las actividades especulativas proveían. El que producía, quebraba, el que "invertía" en la bicicleta financiera se salvaba. Al crecimiento industrializado colectivo, en el cual todos los sectores recogen los frutos del progreso, se oponía un nuevo modelo de "quita de ganancias" individualista, en el cual el progreso era personal y a costa de los demás. La prensa se hallaba amordazada y los sindicatos acobardados. Si no, ¿cómo se explican las tristemente célebres frases "algo habrá hecho", "por algo será" y "no te metás" en una sociedad que no muchos años antes veía con algo de simpatía y mucho de esperanza las acciones guerrilleras que, al menos en sus prédicas, querían "cambiar el mundo"?
La sociedad argentina, acostumbrada a hechos como estos sólo publicados a través de las crónicas de otros países, tenía miedo, miedo de saber, de tener algún tipo de información, de estar enterado de algo.
"El silencio es salud", siniestra ironía escrita en carteles, para anunciar en un lugar donde se cometían aberraciones, en busca de quebrar el silencio heroico de las víctimas.
La sociedad ya no sólo extrañaba el hecho de poder votar, sino también el de poder decir lo que pensaban, tener ideales políticos diferentes a los impuestos. A cambio de estas privaciones, tenían constantes amenazas.
De la manera en que se presentaban los hechos, parte de la sociedad decidió exiliarse, ya sea por razones políticas o laborales, en el exterior o, en otros casos, en las provincias.
En el plano educativo, la censura y la mentira también estaba presente. Los libros eran "transparentes", frívolos, en ellos no existían la mezquindad ni el crimen. Así mismo, la música también estaba reprimida los actos de protesta y los cantos populares estaban titulados en su totalidad como "subversivos".
El 80% de los ciudadanos argentinos que entre 1.976 y 1.983 cursaban la escuela secundaria, no recuerda sobre su vida social y/o salidas estudiantiles, tampoco las canciones que escuchaban ni los cantos populares de protesta.
El 17,4%, que pertenecía a la clase alta, parecía haber vivido en otro planeta, aislados del mundo.
El 3,6% prefiere no opinar del tema, por miedo a nuevos actos represivos.
La gente conocía la verdad de lo que estaba ocurriendo, pero la violencia había llegado a tal grado que se sentían intimidados y no se animaban a hablar. Luego de los 2 primeros años fue evidente que la política económica no funcionaba y empezó a notarse cada vez más el problema de los desaparecidos. Fue allí cuando la sociedad, el pueblo argentino, se volvió en contra de los militares.

Censurando la Literatura


El archivo de la Dirección de Inteligencia de la provincia de Buenos Aires, organismo que se encargó del seguimiento y la persecución de ciudadanos a los que clasificaban como “delincuente social”, “delincuente político” o “delincuente subversivo”, por una ley del 2000 fue cedido a la Comisión Provincial por la Memoria por 99 años.

La Comisión Provincial por la Memoria abrió en el 2003 estos documentos secretos y confidenciales a la consulta pública.

Con el fin de de ampliar su acervo documental y poner estos materiales a disposición del público, la Audiovideoteca de Escritores de Buenos Aires, institución dependiente del Gobierno, solicitó a la comisión todos los legajos de los escritores perseguidos por la Dirección de Inteligencia, entre ellos se encuentran, Haroldo Conti, Eduardo Galeano, Roberto Cossa y Eduardo Pavlovsky, quienes fueron vigilados, difamados y calumniados por los asesores literarios del organismo de Inteligencia.

Un poco de memoria…

El legajo 17.470 se titula “Antecedentes ideológicos de artistas nacionales y extranjeros que desarrollan actividades en la República Argentina. Se puede entender esto como una extensión del documento de identidad, hecho por los militares, para la vigilancia, seguimiento, control y censura de los artistas de las letras.

Haroldo Conti

En el legajo 2516, elaborado en 1975 por la Asesoría Literaria de la Direccion de Inteligencia de la Provincia de Buenos Aires, se analiza “Mascaró, el cazador americano”, de dicho autor. Según el documento, la novela “propicia la difusión de ideologías, doctrinas o sistemas políticos, económicos o sociales marxistas tendientes a derogar los principios sustentados en nuestra Constitución Nacional”. Las supuestas actitudes del escritor, extraídas de la trama de la novela, son calificadas como apologéticas, respecto de los revolucionarios y guerrilleros, y como críticas o negativas, respecto de la represión, de la tortura indiscriminada y de la Iglesia Católica. El informe llega a la conclusión sobre los contenidos de Mascaró, el Cazador Americano, en la cual afirma que el libro “presenta un elevado nivel técnico y literario” y se añade que Haroldo Conti, “luce una imaginación compleja y sumamente simbólica”, también se detalla que, “la novela consiste en las aventuras de un grupo de ‘locos’ que adquieren un circo (llamado Del Arca) y viajan por distintos pueblos (todos en estado de miseria y despoblación, donde aparece el ‘edificio’ de la Iglesia, pero nunca ningún sacerdote), y van ‘despertando’ en los pueblos que visitan el espíritu de una ‘nueva vida’ o bien podría interpretarse ‘una vida revolucionaria’. La novela es muy simbólica, contada además en un tono épico, no definida en sus términos, pero con significados que dan lugar a pensar en su orientación marxista (apoyada por la Editorial Casa de las Américas, de La Habana, Cuba).” Sin embargo el informe destaca

que “no existe una definición terminológica hacia el marxismo”, el redactor de dicho texto opina que “la simbología utilizada y la concepción de la novela demuestran su ideología marxista sin temor a errores”.


Eduardo Galeano

Uno de los libros del escritor uruguayo, Eduardo Galeano, fue “Las venas abiertas de América latina”, debido a que constituía “un elemento de enseñanza y adoctrinamiento marxista”. Entre los motivos que señala el informante se destacan, la “exaltación de Túpac Amaru como padre de todos los pobres y de todos los miserables desvalidos”, y las citas de Marx, de Engels, de Lenin y de Perón.

Además se destacan las críticas hacia el Imperialismo, las clases dominantes, el capitalismo, la propiedad privada, la Iglesia y las monarquías española y europeas, el presidente Onganía y las oligarquías latifundistas del país.

La conclusión de dicho informe señala que, “si bien el libro está basado en hechos y circunstancias reales, y su fundamentación es bastante extensa, la utilización de estos elementos es tendenciosa y observada desde el punto de vista materialista (marxista), donde la unilateralidad lleva a la causalidad a desvirtuarse y diluirse”.


Roberto Cossa

El primer detalle que se registra acerca del dramaturgo argentino, Roberto Cossa, son sus actividades en una mesa redonda en la que participó el 12 de agosto de 1958, organizada por la Casa de la Cultura Argentina. A continuación del nombre de la institución y entre parentesis, el informante pone la palabra “comunista”. También advierte que el autor de “La nona” figura como adherente en una declaración emitida por Casa de las Américas el 31 de agosto de 1965, contra la ocupación estadounidense en Santo Domingo.

En el informe se destaca que durante un ciclo de conferencias sobre el tema ‘Nueva Ola en la Dramaturgia Argentina’, “el causante manifestó: ‘Yo hago política, porque todo es política en la vida y todo autor hace política’.” Ademas se señala que el autor, figuraba en la nómina de ciudadanos argentinos que viajaron a Cuba. Además se transribe un parrafo de una nota publicada por un medio en la que el Cossa expresaba “Reconozco que tengo ecos de Chejov. ¡Pero cómo no tenerlos, si lo más parecido a la clase media rusa antes de la revolución es la burguesía argentina!”. Algunas citas aparecen en el informe subrayadas, símbolo de lo supuestamente “peligroso” de esas palabras.

Censura y autocesura


Por censura se entiende la acción que ejercen funcionarios del gobierno para suprimir informaciones y opiniones en los medios de comunicación.

Y la autocensura es la limitación que los propios medios establecen. Era frecuente que por llamadas telefónicas, o mediante perversos mecanismos se presionara a los periodistas para que dejaran de difundir informaciones y opiniones. La historia periodística de esos años está cargada de ejemplos. Existen otros factores que generan autocensura tales como: los grupos de presión económicos, empresariales, políticos, etc, e intereses políticos, como ahora es frecuente, de los dueños de los medios.

Según "Wikipedia, la enciclopedia libre", la censura es el uso del poder, por parte del Estado o de algún grupo influyente, para controlar la libertad de expresión. La censura criminaliza ciertas acciones o la comunicación de las mismas. En un sentido moderno, la censura consiste en cualquier intento de prohibir la información, los puntos de vista o formas de expresión como el arte o el habla vulgar. Se trata de un tipo de violencia no física ni emocional, sino intelectual. La censura se lleva a cabo con el fin de mantener el statu quo, controlar el desarrollo de una sociedad, o suprimir la disconformidad de un pueblo sometido. Por eso, es muy común la censura en la religión, los clubes y grupos sociales, y los gobiernos. Sin embargo, también existen muchos grupos en defensa de los derechos civiles, que se oponen a la censura.


El Día Mundial para la Libertad de Prensa se celebra el 3 de mayo.

La censura puede ser explícita, como una ley que se aprueba para impedir que cierta información sea publicada o difundida (por ejemplo, en Australia en teoría la legislación es de las más restrictivas del mundo occidental, si bien no se aplica; o en mayor medida en China, donde no se permite la entrada de ciertas páginas Web), o en la forma de intimidación gubernamental o hasta la censura popular, en donde la gente tiene miedo de expresar o apoyar ciertas opiniones por temor a perder su vida, trabajo, posición en la sociedad, o en la academia, su credibilidad académica.

La censura es un aspecto típico de las dictaduras y otros sistemas políticos autoritarios. En los países democráticos es generalmente mucho menos institucionalizada, ya que en estos países se le da mucha importancia a la libertad de la expresión.

Sin embargo, existen casos de censura en países que tienen gobiernos en apariencia democráticos, y no sólo en sus administraciones nacionales, sino que también los avances contra la libertad de prensa se ven en administraciones municipales y comunales. En este caso se utilizan medios de presión más sutiles, como eliminar programas críticos con el gobierno ya sea directamente de las televisiones o radios públicas, o a través de presiones políticas y económicas a los órganos de dirección de las privadas.

Ante casos como estos, ciertos pensadores consideran que los nuevos métodos de la censura incluyen otras tentativas de suprimir perspectivas o ideas, como la propaganda, la manipulación de los medios de comunicación, las relaciones públicas o la desinformación. Estos métodos, colectivamente, funcionan diseminando información engañosa, lo cual hace menos receptivo el público a otras ideas.

A veces, una información específica y única, cuya existencia casi no es conocida al público, es mantenida en la situación de una sutil cercanía a la censura, y se la considera como “subversiva” o “inconveniente”.

Otros señalan como censura la supresión de acceso a los medios de diseminación por agencias gubernamentales como la Comisión Federal de las Comunicaciones en los Estados Unidos de América, por un periódico que no publica comentario con el que no está de acuerdo la editora, o una sala de conferencias que no se deja alquilar a un orador en particular. Para otros, esta situación no puede llamarse en modo alguno como "censura", sino que es un derecho legítimo del dueño a determinar el uso de sus bienes, consecuencia lógica del derecho a la propiedad.



Quemas de libros, secuestros de ediciones, censura y autocensura, persecución, detención y desaparición de autores y editores. Mucho tiempo y conflictos varios llevará recomponer el campo intelectual fracturado entre los autores que se quedaron en el país y los que sufrieron exilio durante la última dictadura militar que vivió nuestro país...